¿Nuevas tecnologías?
Es sabido que la tecnología afecta todos los aspectos de nuestras vidas, desde la accesibilidad a conocimientos básicos como una receta de cocina o un método para limpiar el cutis, pasando por nuestras formas de comunicarnos y conocernos, hasta el acceso a la información académica más prestigiosa. Es de esperarse que la escolarización no esté, por lo tanto, exenta de estas transformaciones. Los alumnos de hoy son nativos digitales, es decir, no han sufrido un proceso de adaptación a las nuevas tecnologías, sino que han nacido y se han criado entre pantallas.
Las nuevas tecnologías enriquecen el quehacer en las aulas, permiten un seguimiento mas exhaustivo de cada alumno y posibilita modos de evaluación más eficaces. Es evidente la eficiencia de la computadora frente a la del lápiz y el papel. Sin embargo, todos estos rasgos refieren sólo a un cambio de grado de la educación. En otras palabras, las tecnologías son entendidas como un incentivo y una mejora de lo que ya se venía haciendo y no como una verdadera transformación cognoscitiva. Lo que intentará demostrar éste artículo es que la verdadera transformación no está en la forma (del libro al pdf; de la biblioteca a Google), sino en la incorporación de una racionalidad tecnológica que implica una restructuración de lo que entendemos por conocimiento, de las fuentes, de los criterios de verdad y de los sujetos habilitados como productores de conocimiento.
En primer lugar los modos de organizar la información han cambiado. Internet, en su permanente apogeo, permite la existencia de motores de búsqueda como Google que jerarquizan la información. Ya no son clasificados por las personas los relatos, como si lo fue en un momento por las editoriales, sino que “en la Web, el valor de una información se basa en el número de sitios que os
dirigen a la misma; y, en consecuencia, en la velocidad con que, quien la busque, vaya a
encontrarla” (Baricco, 2008:108). Es decir, ya no es un individuo quien clasifica y jerarquiza la información que el mundo expone en la web a diario, sino que ésta es clasificada y jerarquizada por la red, por sus vínculos, sus links.
También el surgimiento de la web 2.0 ha cambiado el paradigma. Es el caso de Wikipedia, una enciclopedia cuya información es generada y modificada permanente mente por sus usuarios. La información de ésta página podría entonces estar equivocada en un momento puntual. Es más una verdad en constante cambio, cuyo contenido es rectificado o ratificado por los propios usuarios, de ahora en más: prosumidores. Dicho de otro modo, nuestra sociedad ha hecho un cambio, tal vez implícito, en las formas de crear, organizar, consultar y adquirir los conocimientos.
La escuela en cambio, se esbozó sobre los cimientos de la ciencia moderna, las lenguas, la historia y la matemática, rechazando el valor del saber popular. El saber es centralizado, es atribuido a autoridades centrales que garantiza el estatuto de verdad de los conocimientos.
En este sentido, la escuela debe mutar de un modo rígido y unidireccional de concebir el conocimiento y de transmitir la cultura, a uno adecuado al mundo moderno donde la cultura, la información y el conocimiento exceden y desbordan lo individual. A su vez, debe rever su postura frente qué se considera conocimiento valioso, y repensar la jerarquización y centralización del saber escolar.
Lo real es que el aula como la conocemos se sistematizó hace más de trecientos años. La relación entre el docente y el alumno era totalmente asimétrica y el docente junto a las enciclopedias tenían la potestad del conocimiento.
Hoy, en cambio, la proliferación de computadoras, netbooks, celulares, etc. hacen del aulmnado un equipo de internautas que a través de la navegación hipertextual (www) comparten, comentan, crean, juegan y aprenden en espacios descentralizados del saber. La concepción del alumnado como un grupo homogéneo, es decir, un grupo al cual se le imparte el conocimiento de un modo único para que todos respondan de la misma manera y cuyos métodos tienen siempre la misma eficacia sin importar las capacidades o intereses particulares de cada alumno, hoy se vuelve insostenible. La navegación hipertextual exige a los docentes una mirada reflexiva frente al desarrollo de cada alumno o grupo de trabajo particular. Con las nuevas formas de acceso al conocimiento y los modos de buscar información (www), los docentes se ven obligados a detenerse particularmente en cada estudiante, indagar en los intereses y sobre todo analizar y explicar los sistemas de fuentes, para que los estudiantes aprendan a procesar información, a crticarla, validarla e incluso reformularla.
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